VOCES DE CHERNÓBIL Crónica del futuro, Svletana Alexievich. Penguin Random House. 2015.
VOCES DE CHERNÓBIL Crónica del futuro, Svletana Alexievich. Penguin Random House. 2015.
- CUANDO LA VIDA DEJA DE SER TODO LO QUE CONOCES -
No sé
si Svletana Alexievich merece o no ser reconocida con el Premio Nobel, tampoco quiero
entrar en esa discusión que además de pretenciosa me parece un tanto inútil. Lo que sí sé es que Voces de Chernóbil merece –por mucho- ser leído. Más que del drama de la explosión de uno de
los reactores de la Central Atómica de Chernóbil en una madrugada de abril de
1986, el libro de lo que nos habla es del Hombre Soviético, de lo que significa
serlo y de cómo condiciona la manera de actuar de cada individuo ruso en su
ámbito privado y respecto del colectivo.
El
modo de ser soviético es fruto de la mezcla de vivencias extremas como la
revolución, la Gran Guerra, el cerco de Leningrado, temperaturas inclementes,
Pogromos, expatriaciones, Gulags, Stalin; todo esto traducido en un sentido
profundo del sufrimiento, un fatalismo al exceso, una sensación permanente de
ser engañado, negación y nihilismo. Educado en un sistema que le provee de lo
básico y que decide su destino, en términos generales el hombre soviético es un
hombre inocente y desvalido, sin ninguna iniciativa. En palabras de Natalia Arsenievna – una de
las voces a las que Alexievich da eco – “…Han
hallado el sentido y la justificación de cuanto ocurre en el propio
sufrimiento, lo restante parece no tener importancia…”. Por otro lado, preparados por décadas para
responder a la guerra, a los ataques de occidente; entienden la vida como una
lucha, para ellos la victoria no es un
acontecimiento, sino un proceso, con una permanente necesidad de encontrar un
lugar para “dar muestras de valor y heroísmo”.
No de
otra forma se explica la manera como toda una sociedad, cada quien desde su perspectiva
social y cultural, respondió a la peor tragedia de origen nuclear que la
humanidad haya imaginado. Después del
incendio, nada volvió a ser igual. Aunque
el sol siguiera brillando, los campos produciendo, los ríos corriendo, toda la
vida había dejado ser lo que había sido hasta entonces. Un estado de guerra sin guerra, los hombres
reclutados para atender el desastre: hombres indefensos puestos en la línea de
fuego que mueren como en la guerra, pero
en tiempos de paz, evacuaciones, campos abandonados, niños indefensos, jóvenes
viudas, el silencio del gobierno y claro, la muerte que parece ir de fiesta por
toda Belarús.
El libro permite que oigamos la voz – que más que voz es el grito – de
hombres, mujeres y niños que de alguna manera vivieron ese Chernóbil que aún
hoy no comprendemos y que nos muestra una vez más la infinita fragilidad del
ser humano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario